Aprende a diferenciar ambos tipos de revisiones atendiendo a sus criterios
Lanzar un libro al mercado es una aventura. Para algunos hasta una odisea. Está claro que trabajo no falta cuando uno se pone a ello. A la tarea básica de escribir –y tener una idea para hacerlo– se le unen muchas otras. Una de las más importantes es la corrección.
Sea cual sea el género o estilo de tu libro, el punto en el que te encuentres en cuanto a tu proyecto o tu objetivo final, publicar es un proceso exigente en cuyo desarrollo tendrás que pasar siempre por la fase de corrección. Exactamente la que hoy nos ocupa.
Corregir es una labor más compleja de lo que parece, además de esencial para garantizar la calidad de un trabajo. La corrección de cualquier libro o texto que se precie y quiera publicarse podrá ser de dos tipos: ortotipográfica y de estilo.
En este artículo sabrás en qué consisten ambas, cuáles son sus diferencias principales y por qué te conviene aplicar las dos a tu proyecto apostando por servicios de corrección como los que ofrecemos en JMD Ediciones.
¿Cómo de importante es corregir?
La respuesta es rotunda: corregir antes de publicar es muy importante. En el sentido más esencial del término, corregir consiste en mejorar un texto ya escrito subsanando en el proceso posibles errores de diversa índole.
Atendiendo a ese criterio, su relevancia es elevada en aras de velar por la buena calidad del producto que saldrá al mercado. Un mercado, por cierto, cada vez más competitivo y donde las obras bien trabajadas tienen un plus. Eso significa más atracción de clientes, buenas críticas y la propagación del buen nombre de la editorial y del autor, entre otros profesionales que pueda haber implicados.
La corrección de textos es clave para el éxito de tu trabajo. Lo es tanto para textos circunscritos al ámbito literario como para otros más propios del entorno académico o hasta institucional y empresarial.
Su importancia radica en que, en no pocas ocasiones, no solo garantiza una publicación limpia de errores en obras ya contratadas (la base de toda buena crítica), sino que puede incluso posibilitar la entrada al mercado de aquellas otras que permanecen en el aire por razones diversas.
Es decir, compartir un trabajo bien corregido con contactos del sector, agentes literarios o editoriales puede abrir las puertas y oportunidades que la mayoría de escritores buscan para sus trabajos y aún no han conseguido. En concursos literarios, en los que se valora
el contenido casi tanto como el estilo –y que no dejan de ser una interesante oportunidad para amantes de la escritura–, sucede lo mismo.
¿Acaso premiarías, si formases parte de un jurado, una obra en la que el mal uso de los signos de puntuación impide toda lectura? No, ¿verdad? Pues la misma respuesta darían cualquier editor y lector para quienes la calidad sea rasgo esencial en la naturaleza de un libro. No pases por alto este punto: puede granjearte buenas ventas o todo lo contrario.
Corrección ortotipográfica: características
Una vez detallada la importancia de la corrección para cualquier obra, veamos en qué se basa la distinción entre una corrección ortotipográfica y otra de estilo.
La corrección ortotipográfica, como su propio nombre indica, se refiere a la revisión y mejora de aspectos ortográficos y tipográficos del texto, sin afectar al estilo. Es, por lo tanto, una corrección de corte más objetivo. Cuando un autor contrata los servicios para una corrección de este tipo –como los que ofrecemos en JMD Ediciones en nuestro pack básico de corrección– puede esperar lo siguiente:
- Subsanación de errores ortográficos.
- Subsanación de errores de puntuación y acentuación.
- Subsanación de errores tipográficos (supresión de dobles o triples espacios que pueda haber entre las palabras por descuido del redactor, supresión de saltos de párrafo, de página o línea desajustados con respecto al canon de un documento, etcétera). En suma, una homogeneización tipográfica que podrá darse de forma más pulcra y completa en una maqueta final o podrá ser más leve o sencilla en la pre-maqueta.
La corrección ortográfica se realiza siguiendo las normas y licencias dictadas para la lengua por la institución competente del país donde se trabaja la obra. En España, la corrección ortográfica se efectúa con base en la norma siempre actualizada de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), que se encarga de velar por la conservación y el correcto uso de nuestro idioma, con la ayuda de manuales como el de la Fundéu.
Eso exige consultar fuentes tan variadas como el Diccionario de la lengua española, el Diccionario panhispánico de dudas, el Diccionario del español jurídico o el de los americanismos, según el tipo de obra en la que se trabaje.
En ese sentido, la corrección ortográfica pasa por revisar que el vocabulario y el léxico empleado en la escritura de un texto sean correctos y concuerden con las actualizaciones y licencias de uso común más recientes que la RAE hace del castellano. Y créenos: la RAE hace modificaciones; el lenguaje está siempre en movimiento.
Para quienes puedan pensar que esas tareas las efectúa el corrector integrado de nuestro procesador de textos, decirles que no siempre es así ni en su totalidad. Esta corrección puede incluir la adecuación de expresiones coloquiales mal escritas o empleadas por el autor –lo que no puede hacer un ordenador– y el establecimiento de un patrón aceptado en lo tipográfico para extranjerismos (comúnmente anglicismos), nuevas palabras, vocablos con sentido adicional en géneros como la poesía, etcétera.
En resumen, la ortotipografía es un barniz que se aplica al texto para corregir errores en la grafía del contenido y crear un patrón tipográfico donde el uso de cursivas, negritas, mayúsculas, minúsculas o hasta siglas y abreviaturas esté unificado y en sintonía con la norma lingüística.
Corrección de estilo: rasgos distintivos
Por su parte, la corrección de estilo supone ir un paso más allá en la revisión de un texto previa publicación.
Tal vez haya quien se pregunte qué es el estilo de un texto. Si bien no es sencillo definir algo tan abstracto e intangible, podría decirse que el estilo es la forma que adopta una obra escrita gracias a la impronta de su autor. Es un sello particular.
La corrección de estilo, en algunos aspectos, puede solaparse con la ortográfica. Sucede con las concordancias verbales (o de otro tipo), que sobre el papel podrían considerarse parte de la ortografía en tanto esta se ocupa –según la RAE– del «conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua».
Sin embargo, la subsanación de ese tipo de errores léxicos y/o gramaticales (entre ellos la conjugación y las concordancias), se consideran parte de la corrección de estilo. En general, mejorar la legibilidad de un autor es lo que se llama corrección de estilo. Así, desde una perspectiva general, la corrección de estilo atañe a:
- Mejoras, correcciones y adecuaciones de las expresiones de carácter coloquial o muletillas –de las que suele abusarse en la obra escrita en general–.
- Subsanación de errores e imprecisiones de vocabulario, aumentando la riqueza léxica cuando sea necesario. En el mismo plano, asegurar la comprensión de los regionalismos/localismos (vocabulario exclusivo de un área geográfica) a través de notas a pie de página si es preciso.
- Subsanación de errores gramaticales, sintácticos y léxicos, con mejoras como la simplificación de oraciones o la reducción de subordinadas y/o coordinadas en textos sobrecargados. También rehacer o mejorar los tramos de texto abigarrado donde abunden la falta de cohesión o el atropello sintáctico, así como asegurar el buen uso de los tiempos verbales, las concordancias y las conjugaciones.
Conclusiones
La corrección ortotipográfica y de estilo, siempre que esta última no modifique hasta hacerlo irreconocible el estilo original del autor (en géneros como la poesía es menos transitada por razones obvias de libertad expresiva), son dos de las mejores inversiones que podrás realizar a la hora de publicar o autopublicar tu propio libro.
En JMD Ediciones lo sabemos y por ello contamos con un equipo de expertos que harán de tu libro un trabajo final de gran calidad. Ambas correcciones dotarán a tu obra de la expresividad y fluidez que necesita para que el lector la valore como es debido. No dudes en dar a ambas tareas la importancia que merecen.



